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DE CUANDO LOS REYES CATÓLICOS
LLEGARON A XEREZ DE LA FRONTERA
He utilizado estos textos para
escribir el artículo:
●
El historiador jerezano Martín Ferrador (pseudónimo), escribió en
septiembre de 1926, en la Revista del Ateneo, número 26, páginas 236 - 243, un
detallado artículo de la entrada de los Reyes Católicos en Xerez. Esta
publicación se puede descargar de internet.
●
Fray Esteban Rallón. “Historia de la Ciudad de Xerez de la
Frontera II” Universidad, Serviciode Publicaciones, Jerez, 1998. Págs. 420
– 421.
●
Diego Caro (Coord.) “Historia de Jerez de la Frontera. Tomo I”
Diputación de Cádiz, Servicio de Publicaciones, Cádiz, 1999. Págs. 266 – 274.
Para ponernos en situación vamos
hacer una breve introducción de los hechos históricos acaecidos en la segunda
mitad del siglo XIV y el siglo XV. El Jerez de la Edad Media es el fruto de las
frecuentes variaciones de la frontera cristiana.
Tenía Jerez en aquel entonces una
posición estratégica de suma importancia, ya que controlaba el valle del
Guadalete y estaba cerca de la gran ciudad cristiana de Sevilla y de las
posiciones musulmanas.
Para la corona, Jerez, era una de
las ciudades más estratégicas del reino y por ello procuraron con tenacidad
mantenerla bajo su influencia, y lo consiguieron, frente a las pretensiones de
los grandes nobles.
Los estrategas castellanos idearon
un sistema defensivo bastante exitoso, pocas veces falló y cuando los hizo los musulmanes, en sus
incursiones, arrasaron estas tierras.La frontera estaba estructurada en tres
líneas defensivas: ciudades y villas, castillos y ciudadelas y en primera línea
castillos y torres defensivas, que en caso de necesidad servían de refugio. Jerez
estaba en la primera categoría, ya que era plaza fundamental para defender el
Guadalete,también el Estrecho y era el camino para llegar a Sevilla, que en
caso de una nueva invasión al romper las líneas defensivas los musulmanes les
hubiera abierto el camino para atacar Sevilla. Por eso la importancia de Jerez.
Se idea un triángulo defensivo que
en sus ángulos están las fortalezas de Medina Sidonia, Alcalá de los Gazules y
Vejer, siendo Jerez la base de las ofensivas y de la defensa.
Jerez se convierte en ciudad base,
es donde llegan suministros, los pertrechos, las tropas de refuerzo y refresco
y de aquí se distribuían por todo el territorio en cuestión. Otro punto
importantísimo fue en Castillo de Tempul, hoy en ruinas, como todo en este
país, un país que no conoce su historia es nada. Parece que a los políticos de
turno no les interesa restaurar murallas, castillos, etc. Solo están
interesados en que los vote los ciudadanos. Parece que solo les interesa la
foto, donde salen con una gran y falsa sonrisa.
Para los estrategas castellanos las
continuas incursiones benimerines acentuaron en ellos aún más la importancia y
la defensa de la zona y valle del Guadalete y consecuentemente de Jerez
Todo esto sucede en el siglo XIV,
terminada la Batalla del Estrecho en que Castilla sale vencedora, eso sí, con
grandes pérdidas, económicas y humanas, Jerez no pierde su importancia, los
reyes entregaron gran parte de la provincia de Cádiz a los nobles, conservaron
Jerez, como hemos dicho más arriba bajo su influencia, a pesar de que las
grandes familias jerezanas como los Ponce de León o los Guzmanes hicieron todo
lo posible para que pasara a su vasallaje, no lo consiguieron.
La importancia de Jerez en el siglo
XV es igual de importante, es la base de donde parten muchas expediciones para
conquistar pueblos en la serranía de Ronda, en definitiva, ampliar la frontera
para las armas cristianas.
La Guerra de Granada fue el último
hecho de la importancia estratégico-militar de nuestra ciudad, a partir de la
Toma de Granada y el Descubrimiento de América, 1492,
las miradas de los Reyes Católicos, como era lógico, giraron hacia el mar y la
importancia estratégico-militar Jerez fue apagándose rápidamente.
Hecho esta introducción empezamos el
relato. Década de los 70 del siglo XV en Andalucía, la Reina Isabel está en
Córdoba. La corona aún no está asegurada, los nobles tienen mucho poder y están
enfrentados entre ellos, predominan dos familias, la del Duque de Medina
Sidonia y la del Marqués de Cádiz, solo tienen ojos para sus propios intereses,
así llevan décadas, ninguno prevalece sobre el otro.
Isabel idea una reconciliación en su
persona, para pacificar Andalucía y que se le jure lealtad. La Reina llega a
Sevilla y llama a estos dos nobles, una vez escuchado sus alegatos, la Reina
pone Paz. Y le juran lealtad.
En Sevilla Don Enrique de Guzmán, duque de Medina Sidonia, y
Don Rodrigo Ponce de León, Marqués de Cádiz, se desangraban mutuamente luchando
porque Andalucía estuviera bajo su influencia; y a tal extremo llevaban el
rencor que se combatían sin darse apenas cuartel.
Dos meses estuvo Isabel en Sevilla y
se enteró de todos los delitos que en ella se habían cometido e hizo prender a
los que no cumplían la Ley. El Rey Fernando estaba en Castilla intentando
desbaratar las incursiones de los portugueses que por aquel entonces pretendía
guerrear con Castilla, una vez solventadas estas incursiones y pacificado la
zona llega a Sevilla.
Llegan a Sevilla los embajadores del
Rey de Granada pidiendo paz a cambio de la entrega de tributos, los Católicos
Reyes, que como hemos dicho aún no tienen consolidada la corona, aceptan, ya
que lo más importante es poner paz definitiva en Andalucía y atraerse para sí a
los nobles y consolidar su influencia.
En el mes de Octubre los Reyes
deciden bajar por el Guadalquivir hasta Sanlúcar, es donde por primera vez
Isabel ve el mar. De allí pasan a la villa de Rota, donde están dos días. Y
deciden entrar en Jerez.
Jerez, por su situación tan cercana a los principales
estados de aquellas poderosas casas, aunque intentó procurarlo, no pudo
sustraerse a la terrible contienda, puesto que los nobles ciudadanos estaban
ligados por relaciones de amistad o parentesco con los enconados rivales. Los
Dávilas tomaron partido por el marqués y los Villavicencios por el duque.
Los heraldos han salido de Rota para
anunciar la llegada de los Reyes a Jerez un día antes. Todo está preparado, las
autoridades en sus sitios, los soldados con sus mejores galas, los pendones al
aire, las calles adornadas con flores, el pueblo alegre, anuncian que van a
entrar por la Puerta del Olivillo, la que se llamaría años después la Puerta de
Santiago, es una puerta con siete fuertes y cinco torres defensivas, además
posee una verja y también alcazarejo.
Es el martes 7 de octubre de 1477,
(fecha más probable, aunque otros estudiosos barajan otras fechas, como 1478 ó
1484) cuando llegan los Reyes la Puerta está cerrada. Como era costumbre. Los
pajes llaman a la Puerta y sale el Marqués de Cádiz con 24 caballeros, les
dieron la bienvenida y todos besaron las manos de los Reyes, los caballeros les
pidieron que respetasen los privilegios de Xerez, ya que los habían ganado por
los muchos servicios prestados a sus altezas y también a anteriores Reyes de Castilla;
los reyes respondieron que sí.
Acabadas estas ceremonias entraron
en la ciudad camino del Alcázar, como hemos dicho la ciudad era una fiesta,
gente bailando, música, balcones decorados. Llegaron a la Iglesia Colegial y
aquí fueron recibidos por las autoridades eclesiásticas, todas las comunidades
de religiosas estaban presentes. Una vez hechas las presentaciones pasaron
dentro y cantaron un Tedeum. Después salieron y llegaron a su destino, el
Alcázar, residencia del Marqués, se lo cedió mientras estuviesen en la ciudad.
Por la tarde del día siguiente hubo
celebraciones y festejos, fiestas de toros y juegos de cañas. Pero las heridas
de los dos bandos aquí también estaban aún abiertas por venganza y satisfacción
de agravios pasados y se produjo un enfrentamiento, dejaron a un lado las cañas
y tomaron los aceros entre Martín Dávila y Sancho de Zurita, se olvidaron que
allí estaban los Reyes. Don Fernando los mandó arrestar y los condenó a muerte
pero los ruegos de los demás nobles y familiares y quizás también Don Fernando,
sabiamente, para no perder la cuidad les perdonó.
Visitaron los reyes la campiña jerezana y sus costas, al
lugar donde Jerez tenía el surgidero de sus naves, y ordenaron erigir en él una
villa, que se bautizó con el nombre de Puerto Real, la cual quedó por mucho
tiempo bajo el señorío de nuestra ciudad. El diez de noviembre determinaron sus
altezas salir de Jerez.
De este modo la paz volvió a la ciudad y los caballeros
jerezanos, dejaron a un lado las viejas rencillas, ya que entendieron que era
mejor servir y seguir a los católicos monarcas y enterrar para siempre los
recelos, seguir sus pendones que resultaron triunfantes en la Guerra de
Granada.
Enrico Bombolini
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